Tras la imagen de los discípulos que se encuentran con el Señor en el camino de Emaús, cenan con Él y van rápidamente a anunciarlo a los demás hermanos, hombres adultos se reúnen en grupos para vivir más intensamente el aprendizaje de la vida cristiana, para compartir y dialogar fraternalmente, para escuchar y acoger la Palabra de vida, para vivir intensamente la piedad eucarística y dar testimonio de que el Señor Jesús es la reconciliación que restablece la amistad con Dios Padre en el Espíritu. |
EMAÚS
Leoncio Cangahuala.-
“… descubro que hay un horizonte inmenso el cual conquistar.”
Haber ingresado al grupo de Emaús, significa haber mejorado en mi vida cotidiana como padre, esposo y particularmente como cristiano; asumiendo lo que vendría con ella.
Con mis amigos y hermanos de grupo, comparto la alegría de formarnos en la fe, y de buscar en el mismo Señor Jesús las respuestas a nuestra vida. Confieso que mi vida cristiana, ha sido una lucha diaria, y siento que día a día voy creciendo, mejorando, y como Emaús descubro, que siempre hay algo mejor, que existe un horizonte inmenso el cual conquistar.
Ahora, junto a mi esposa, buscamos evangelizar y dar testimonio a otras parejas, de acompañar a nuestros hijos en la fe, y de responder al Señor en cuanto nos pida, estando dispuestos a decir Sí en cada momento. |
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